La tecnología y la programación han modificado nuestras vidas, desde los actos más sencillos a los más complejos. Nos hace la vida más fácil. Nos ayuda a la hora de socializarnos, de trabajar, de divertirnos… Pero no queda solo ahí. La tecnología también está ayudando a los chicos y chicas a conseguir mejores resultados académicos.

La programación se considera el inglés del siglo XXI. Son ya muchos los países donde se imparte esta asignatura de forma obligatoria. En ConMasFuturo nos encanta esta idea. Aprender programación a edades tempranas tiene numerosos beneficios para los niños, tanto a nivel profesional como personal.

Pero no solo es buena para los alumnos. Los profesores pueden utilizar la tecnología a su favor. Debemos considerar la tecnología como una verdadera aliada, no como un enemigo. Con ella se consiguen clases más interactivas. Los alumnos más introvertidos pueden destacar en esta materia. Además, está demostrado que los chicos que aprenden programación consiguen un aumento considerable de la confianza y la autoestima.

Existen numerosas herramientas que los profesores pueden utilizar para conseguir que sus clases tengan mejores resultados a la vez que observamos que mejora la concentración y los resultados de sus alumnos. Basta con introducir ciertas mejoras.

Al estudiar en un aula tecnológica, el alumno pasa a ser un sujeto activo en lugar de pasivo. Cada error le ayuda a conseguir el resultado deseado. Tiene que ser capaz de planificar su trabajo. Además fomenta el trabajo en equipo y ayuda al alumno a socializarse.

Utilizar la gamificación en el aula supone un avance: mejoran las relaciones sociales, desarrolla la creatividad… Además, consigue que una asignatura, que para el alumno puede ser pesada y aburrida, se convierta en divertida e interesante, modificando, de este modo, su visión sobre dicha materia y mejorando sus conocimientos sobre ella.

Apostando por la programación en la educación conseguimos que los chicos y chicas tengan la oportunidad y los conocimientos necesarios para crear contenido y no solo consumirlo. La programación incorpora una serie de valores como organización y metodología, que no existen en otras actividades, conocimientos necesarios para continuar avanzando en programación, incrementando su dificultad.

Jesús Jiménez, presidente de la Asociación Española de Programadores Informáticos, opina que «son varias las iniciativas que ponen de relieve lo importante que puede llegar a ser enseñar a programar a los niños» y además es necesario contar con «formación guiada y presencial a través de un buen profesor».

En ConMasFuturo queremos que nuestros alumnos aprendan paso a paso, vayan subiendo la complejidad y se conviertan en unos expertos programadores para así, el día de mañana, tener adquiridas competencias imprescindibles para su futuro profesional.